jueves, 24 de abril de 2025

RESEÑA DE LA ENCÍCLICA FRATELLI TUTTI DEL PAPA FRANCISCO.🙌❤️



INTEGRANTES:

CHARIT TATIANA BARRANCO CONSTANTE

WENDY GERALDINE JULIO SALDAÑA

LEIDER ALBERTO SÁNCHEZ URECHE


 

  

CULTURA E HISTORIA DE LAS RELIGIONES

 

 

DOCENTE:

JESÚS OROZCO PABÓN

 

 

SANTA MARTA, MAGDALENA 

 

 

 2025



 


Reseña de la encíclica Fratelli Tutti del Papa Francisco.

 

 

Introducción

Fratelli Tutti, firmada por el Papa Francisco el 3 de octubre de 2020 en Asís, es una encíclica social que aborda la fraternidad y la amistad social como caminos para construir un mundo más justo, pacífico y solidario. Inspirada en San Francisco de Asís, la encíclica propone un cambio de paradigma en las relaciones humanas y sociales, desafiando las estructuras que generan exclusión, desigualdad y violencia. No se dirige únicamente a los católicos, sino a toda la humanidad, invitando a soñar juntos con una nueva humanidad abierta a la esperanza.

 

El Papa, en el contexto de una pandemia global y de crecientes tensiones sociales, económicas y políticas, hace un diagnóstico crítico de los males actuales, pero también propone caminos de renovación inspirados en el Evangelio, el magisterio social de la Iglesia y el diálogo con otras culturas y religiones. La encíclica se estructura en ocho capítulos que combinan reflexión teológica, análisis social y propuestas concretas.

 

Capítulo 1: Las sombras de un mundo cerrado

El primer capítulo traza un panorama sombrío del mundo contemporáneo. Francisco denuncia cómo, pese a los avances tecnológicos y la interconexión global, persisten formas de exclusión, egoísmo y violencia. El individualismo extremo ha erosionado los vínculos comunitarios, promoviendo una cultura del descarte que margina a los más débiles, incluyendo migrantes, ancianos, personas con discapacidad y los pobres.

 

Critica la lógica utilitarista que mide el valor de las personas por su productividad y cuestiona un sistema económico que genera desigualdades estructurales. Las redes sociales, lejos de promover el diálogo, muchas veces amplifican el odio y la polarización. Además, Francisco advierte sobre los nacionalismos cerrados, la pérdida del sentido histórico y el debilitamiento de las instituciones democráticas.

 

Frente a este panorama, el Papa propone no resignarse al cinismo o la desesperanza, sino despertar la conciencia solidaria que brota del reconocimiento de la dignidad humana de cada persona.

 

Capítulo 2: Un extraño en el camino

Este capítulo está centrado en la parábola del Buen Samaritano, que el Papa propone como modelo universal para reconstruir la fraternidad. La parábola es una respuesta concreta a la pregunta sobre quién es mi prójimo. El Papa destaca que el samaritano no se pregunta por la identidad del herido, sino que actúa movido por la compasión.

 

Francisco nos interpela: ¿quiénes somos en esta historia? ¿Pasamos de largo como el sacerdote o el levita, o nos detenemos como el samaritano? Esta figura representa la actitud que necesitamos: cuidar al otro, hacernos cargo de su sufrimiento, sin importar su origen, religión o condición social.

 

La parábola se convierte en una clave de lectura para la vida social y política: no podemos construir un proyecto común sin hacernos cargo de los heridos del camino. La indiferencia, la violencia y el egoísmo solo se superan mediante la cultura del encuentro y el compromiso activo con la justicia.

 

Capítulo 3: Pensar y gestar un mundo abierto

En este capítulo, Francisco reflexiona sobre el amor que se abre al otro como fundamento de una verdadera fraternidad. Insiste en que cada persona posee una dignidad inalienable, más allá de cualquier circunstancia, y que el amor social debe expresarse en estructuras que garanticen el respeto y la inclusión.

 

El Papa reafirma el principio del destino universal de los bienes: la propiedad privada es un derecho secundario, subordinado al bien común. Esto tiene profundas implicaciones para las políticas económicas, el acceso a la tierra, el trabajo y los recursos naturales.

 

La fraternidad exige salir del círculo del propio grupo para ampliar el corazón hacia los demás, especialmente los excluidos. La apertura al otro no debilita la identidad personal o cultural, sino que la enriquece. El verdadero amor no conoce fronteras: se hace universal en su preocupación por los más alejados.


Capítulo 4: Un corazón abierto al mundo entero

Este capítulo desarrolla la idea de una apertura equilibrada entre lo local y lo global. El Papa advierte que el localismo cerrado impide el diálogo y el aprendizaje mutuo, mientras que el globalismo sin raíces puede alienar a las personas de su cultura. Propone una integración armónica donde lo local aporte sabor y lo global ofrezca horizonte.

 

Se hace un fuerte llamado a la acogida, protección, promoción e integración de los migrantes. La migración, señala Francisco, no es un problema que se deba resolver de forma reactiva, sino una oportunidad para construir sociedades más humanas y diversas. La inclusión debe ser activa, ofreciendo igualdad de oportunidades y ciudadanía plena.

 

La fraternidad universal implica reconocer la interdependencia entre pueblos, construir una nueva conciencia global y cultivar una cultura del encuentro que valore a cada persona por lo que es, no por lo que tiene.

 

Capítulo 5: La mejor política

Francisco reivindica la política como una de las formas más altas de la caridad, cuando está orientada al bien común. Critica duramente las deformaciones actuales de la política: el populismo que manipula al pueblo, el liberalismo económico que idolatra el mercado, la corrupción, la falta de proyectos a largo plazo.

 

La mejor política es la que promueve la dignidad humana, la justicia social y el cuidado del planeta. Debe ser capaz de transformar las estructuras que perpetúan la pobreza y la exclusión. Francisco habla de una "caridad política" que se compromete con la organización de una sociedad más justa, no solo con acciones asistencialistas.

 

Propone una economía socialmente inclusiva, capaz de dar trabajo digno, garantizar derechos y equilibrar la eficiencia con la solidaridad. La política necesita una nueva ética del servicio, centrada en el pueblo y no en los intereses de pocos.

 

Capítulo 6: Diálogo y amistad social

Este capítulo es una llamada al diálogo como herramienta fundamental para la convivencia. El Papa señala que el verdadero diálogo no busca imponer, sino comprender, construir consensos y encontrar caminos comunes. Critica los mecanismos de desinformación, manipulación y descalificación que dominan el debate público.

 

La amistad social es una actitud de apertura al otro como hermano, incluso cuando piensa distinto. Supone humildad, escucha y disposición a aprender. No es un ideal abstracto, sino una práctica concreta que se cultiva desde la educación, los medios, la política y la vida cotidiana.

 

Francisco insiste en que las sociedades plurales requieren de un diálogo paciente y perseverante. Solo así será posible superar los enfrentamientos y construir un tejido social resistente al odio y la división.

 

Capítulo 7: Caminos de reencuentro

Aquí, el Papa aborda la reconstrucción de la paz desde una perspectiva integral. La paz no se reduce a la ausencia de guerra: es fruto de la justicia, la verdad y el perdón. La memoria histórica es necesaria para no repetir errores, pero debe estar animada por una voluntad de reconciliación.

 

El Papa condena toda forma de guerra como una derrota de la humanidad. También declara inadmisible la pena de muerte, abogando por su abolición universal. La justicia penal debe orientarse a la rehabilitación y no solo al castigo.

 

Francisco propone una cultura del cuidado que restaure las relaciones rotas, promueva la mediación y prevenga la violencia estructural. La fraternidad es el camino para sanar las heridas del pasado y construir un futuro común.

 

Capítulo 8: Las religiones al servicio de la fraternidad en el mundo

El último capítulo subraya el papel positivo de las religiones en la construcción de la paz y la fraternidad. Todas las religiones están llamadas a promover la dignidad humana, la compasión y la justicia. La fe verdadera lleva al encuentro, no al enfrentamiento.

 

El Papa insiste en que ningún acto violento puede justificarse en nombre de Dios. Reafirma el valor del diálogo interreligioso y el compromiso común con la paz, recordando el Documento sobre la Fraternidad Humana firmado con el Gran Imán Ahmad Al-Tayyeb en 2019.

 

Francisco destaca que las religiones tienen una misión insustituible: ofrecer sentido, consuelo y orientación ética. Su contribución al bien común es esencial, sobre todo cuando colaboran juntas en favor de los más pobres, de la justicia y de la reconciliación entre los pueblos.

 

Conclusión

Fratelli Tutti es una propuesta radical y esperanzadora. Francisco no solo denuncia las sombras que oscurecen el mundo, sino que ofrece una visión luminosa centrada en la fraternidad, el amor político, el diálogo, la paz y la dignidad universal. Nos invita a soñar juntos con una humanidad reconciliada, donde nadie quede excluido y donde cada persona sea reconocida como hermana.

 

Esta encíclica se convierte así en un faro ético y espiritual para repensar nuestra vida personal, nuestras estructuras sociales y nuestras relaciones internacionales desde la perspectiva del Evangelio y la compasión.


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